Salmón al limón
Una de las leyendas más conocidas de la mitología celta es la historia de «Fionn Mac Cumhaill y el Salmón del Conocimiento». Esta historia nos transporta hasta la Irlanda pre-celta, cuando en la isla convivían seres con poderes sobrenaturales y habilidades mágicas.
Cuenta la leyenda que siendo aún joven Fionn, fue enviado por su padre Cumal, a la casa del poeta Fineagas que era el hombre más sabio de toda la isla, para que le formara en diferentes disciplinas. Con él aprendió filosofía, matemáticas, artes y astronomía. El joven Fionn se quedaba absorto ante los vastos conocimientos de su maestro.
Fineagas no había construido su casa en el margen del rio Boyne por casualidad. El sabio escudriñaba el río día y noche en busca de algo, y ese algo no era otra cosa que el llamado “Salmón del Conocimiento” -o Bradan an Eòlais-, un salmón que obtuvo todo el conocimiento del mundo tras engullir nueve avellanas que cayeron en la Fuente de la Sabiduría.
La leyenda aseguraba que aquel que probara la carne de este legendario pescado, se convertiría en la persona más sabia sobre la faz de la tierra. Finnegas quería convertirse en el hombre más sabio del mundo, y para ello estaba empeñado en pescar el salmón del conocimiento.
Entre lección y lección transcurrieron los días, hasta que llegó uno en el que Fionn y el maestro, sentados a la orilla del río como era costumbre, se dieron cuenta de que un majestuoso salmón nadaba hacia ellos. Exaltado ante la visión, Fineagas gritó “¡sin duda es el Salmón del Conocimiento!” y veloz como un rayo se hizo con su red para dar caza al pez. Comenzó el forcejeo entre hombre y animal, con el que el sabio sabía que debía tener mucho cuidado si quería capturarlo ya que no solamente era muy fuerte, sino que además contaba con el poder de hacer entrar en un sueño profundo a quien le mirara directamente a los ojos.
Pero el salmón usó su inteligencia, y en un momento de descuido se abalanzó sobre su contrincante. Este reculó asustado y zas, el plan funcionó; el desconcierto provocó que Fineagas se despistara y le mirara a los ojos quedándose dormido en ese mismo instante.
Por suerte Fionn estaba allí y sacudió al maestro sacándole de su letargo. Al despertar le pidió que le pusiera una venda en los ojos para no volver a caer en los trucos del salmón. Obedeció el alumno y allá se lanzó nuevamente el viejo a seguir peleando con el pez que finalmente se rindió pasadas unas cuantas horas. Había logrado lo que nadie de los que lo intentaron antes consiguió: capturar al Salmón del Conocimiento, gracias al que se convertiría en el hombre más sabio.
Tras la victoria Fineagas quedó exhausto así que le dijo a Fionn que prepara el salmón mientras él se echaba una siesta, comprometiéndose este último a no probar el pez.
Así que el joven lo colocó sobre el fuego y cuando estuvo bien cocinado, llamó al sabio para que lo probara, pero justo en el momento de sacarlo le saltó una pequeña gota de grasa del pescado en su pulgar que instintivamente se llevó a la boca para calmar el escozor.
Pasados unos segundos llegó Fineagas y al instante los brillantes ojos del alumno le dejaron claro que algo le había pasado, ya no era el mismo. Inmediatamente le preguntó si había comido del pescado, y el muchacho le contestó que no, y el maestro insistió; “¿seguro que no has probado nada en absoluto?” Entonces Fionn le explicó que le había caído una ardiente gota de grasa del pez en el dedo y se lo chupó. En ese momento Fineagas comprendió lo que ocurría: esa gota fue suficiente para otorgarle a Fionn todo el conocimiento del salmón. Había sido el primero en probarlo, y por lo tanto le correspondía al joven y él, por mucho pez que comiera ahora, ya no lograría nada.
Podríamos pensar que Fineagas se vengó de Fionn, como suele ser habitual en las mitologías, pero no fue así. Según la leyenda, a pesar del disgusto, el sabio se puso contento por el muchacho, sabía que estaba ante el que pronto sería el hombre más sabio y un gran héroe. y le dijo:“No hay nada más que yo pueda enseñarte”
Fionn mac Cumhaill se convirtió en la persona más sabia del mundo, entendiendo el universo, las constelaciones, el pasado, el presente e, incluso, vislumbrando el futuro. En efecto, había sido la primera persona en probar el salmón del conocimiento.
Aquí puedes consultar una versión fabulada de la leyenda «El salmón del conocimiento» encontrada en fabulahub.com
Salmón al limón
Los ingredientes que vamos a necesitar son:
- 1 trozo de salmón de 600 gramos
- 50 gramos de mantequilla
- 1 limón
- 6 dientes de ajo
- Sal
- Pimienta negra de molinillo
- Un puñado de perejil fresco
Elaboración:
Tiempo: 20 minutos Técnica: hornear Raciones: 4
- Encendemos el horno a 200º.
- Cortamos el salmón en cuatro raciones de 150 gramos cada una.
- Sobre una bandeja de horno, preparamos un envoltorio grande de papel de plata, juntando dos trozos y uniéndolos muy bien.
- Colocamos los trozos de salmón en el centro de la bandeja con la piel hacia abajo y los separamos un poco entre ellos.
- Derretimos en el microondas 50 gramos de mantequilla en un cuenco, pelamos y prensamos los ajos, exprimimos el limón y picamos el perejil.
- Sobre la mantequilla, vertemos el zumo de limón, agregamos los ajos prensados, el perejil picado, 1/2 cucharadita de sal y 1/2 cucharadita de pimienta negra recién molida y mezclamos.
- Colocamos la mezcla sobre los trozos de salmón y cerramos herméticamente el papel de plata, dejando el cierre arriba.
- Llevamos el pescado al horno y lo cocinamos 10 minutos cerrado y 5 minutos más abierto.
- Servimos acompañado de unas patatas asadas y una rodaja de limón.









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