Risotto de calabaza

por Maru
Risotto de calabaza

Risotto de calabaza

Es curioso como la vida nos va llevando a construir hábitos que no nacen de nuestras convicciones, sino que llegan a nuestras vidas de la mano de condicionantes externos. Supongo que no es bueno ni es malo, simplemente es así.

Esas costumbres que instauras en tu día a día, reflejan tu forma de ser y, si son negativas y se dejan correr, se van a agudizar con el paso del tiempo; lo mismo ocurre si son positivas, van a potenciar su positividad con el paso del tiempo.

Una de estas costumbres puede ser el hecho de comer acompañado. No hay duda de que en nuestro país la comida juega un papel importantísimo. Pero más allá, una investigación de la Universidad de Oxford viene a corroborar que, esos ratos en los que compartimos la comida con los demás, pueden hacer que nos sintamos más felices y confirma que comer en compañía, no sólo nos hace estar más satisfechos con nuestra vida, sino que, además, interviene positivamente en nuestra alimentación.

Esta costumbre tiene un papel muy importante cuando hablamos de relaciones sociales. Comer con otras personas proporciona una oportunidad para socializar y fortalecer las relaciones. El acto de compartir una comida es una forma natural de conectarse con amigos, familiares o colegas. Fomenta la comunicación y el contacto humano, lo que contribuye a una vida social saludable y al bienestar emocional, ya que, generan emociones positivas, como la alegría, el afecto y el sentido de pertenencia. Estas emociones pueden mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés.

Comer con otras personas puede llevar también a la exposición a diferentes tipos de alimentos y estilos de cocina. Esto puede ampliar tus opciones dietéticas y fomentar una alimentación más variada y saludable. Además puede ser una oportunidad para aprender sobre la comida y la cultura culinaria de otras personas. Puedes descubrir nuevas recetas, ingredientes y prácticas alimenticias que pueden enriquecer tu conocimiento y aprecio por la comida ya que, cuando compartes comidas con personas que tienen hábitos alimenticios saludables, es más probable que te veas influenciado de manera positiva y adoptes elecciones más saludables en tu propia dieta. En este sentido, un estudio publicado por la Universidad de Cambridge demostró que, a menudo, comer sin compañía estaba relacionado con el sobrepeso en adolescentes y con tener una ingesta dietética menos saludable. En la misma linea, esta misma universidad ha publicado otros estudios que alertan de que comer solo también puede suponer un empeoramiento de la dieta para las personas mayores.

Finalmente, comer en compañía puede ayudar a combatir la soledad y proporcionar una sensación de conexión con otros. Puedes hablar sobre tus preocupaciones, compartir experiencias y recibir consejos de personas de confianza.

Después de comprobar los múltiples beneficios que nos brinda el hecho de compartir momentos con nuestros iguales, solo me queda dejarte la receta de este delicioso risotto de calabaza para que lo disfrutes con quien más te apetezca.

Risotto de calabaza

Los ingredientes que vamos a necesitar son:

  • 300 gramos de arroz
  • 300 gramos de cebolla limpia
  • 2 ajos grandes
  • 100 mililitros de vino blanco
  • 900 mililitros de caldo de verduras
  • 400 gramos de puré de calabaza
  • 60 gramos de mantequilla
  • 100 gramos de queso parmesano
  • Perejil fresco
  • Sal
  • Pimienta de molinillo
  • Aceite de oliva virgen extra

Elaboración:

Tiempo: 45 minutos Técnica: microondas y freír Raciones: 4-6

  • Ponemos a templar el caldo.
  • Por un lado, pelamos y troceamos la calabaza y la ponemos en un recipiente para microondas. Lo cubrimos con un film y hacemos unos agujeros en el film con un cuchillo. La cocinamos 8 minutos a máxima potencia. Aplastamos la calabaza con un tenedor para hacer el puré.
  • Por otro, picamos la cebolla muy fino y prensamos los ajos.
  • Ponemos una sartén amplia al fuego con 3 cucharadas de aceite de oliva y cuando esté el aceite caliente, añadimos el ajo prensado. A los 2 minutos, incorporamos la cebolla y un poco de sal y cocinamos tapado unos 12 minutos a fuego medio.
  • Añadimos el arroz y lo sofreímos a fuego medio-alto, moviéndolo todo el tiempo para nacararlo. (A veces chisporrotea pero no pasa nada, es porque se va friendo, es por eso que hay que removerlo para que no se queme).
  • Cuando se ha secado, agregamos el vino y dejamos que hierva 2 o 3 minutos para que se evapore el alcohol.
  • Comenzamos a mojar el arroz con un cazo de caldo caliente de verduras. Vamos removiendo el arroz hasta que éste haya empapado todo el caldo.
  • Es momento de incorporar otro cazo de caldo y seguimos removiendo. Seguiremos con este proceso unos 20 minutos o hasta que el arroz esté cocido. (Pruébalo para comprobar que está a tu gusto de cocción).
  • Sacamos la sartén del fuego y añadimos el puré de calabaza, la mantequilla y 75 gramos de queso parmesano rallado. Agregamos también sal (ojo con la sal del caldo de verduras) y pimienta recién molida al gusto.
  • Servimos con perejil picado y más queso rallado por encima.

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