Pan de Calatrava
Hoy vamos a preparar una receta de aprovechamiento. En concreto un postre relacionado con la época de la reconquista.
Para más señas, nos situaremos en la histórica ciudad de Calatrava cuyo nombre se remonta al árabe Qal’lat Rabah, que se traduce por «fortaleza de Rabah», en referencia al noble Rabah que vivió en esta ciudad en el siglo VIII. Situada junto al río Guadiana en una plaza estratégica para la defensa de Toledo, reconquistado en 1085 por Alfonso VI de Castilla y León.
En 1147 el rey Alfonso VII entregó la fortaleza de Calatrava a los templarios para que defendieran aquella zona de la frontera. Sin embargo, ante el empuje almohade, faltos de medios y de refuerzos, se la devolvieron al monarca. Su sucesor Sancho III ofreció la ciudad de Calatrava y sus territorios al caballero que se comprometiera a defenderla.
Raimundo de Fitero, abad cisterciense procedente de un monasterio de Navarra, asumió el encargo de defender la estratégica fortaleza de Calatrava la Vieja, situada cerca de la actual Ciudad Real. Agrupando hombres de armas y los monjes de los que disponía, organizó una comunidad a la vez militar y religiosa.
Esto tiene su explicación ya que, los monjes que pertenecían a estas órdenes eran cruzados, es decir, monjes guerreros y su afán era luchar y expulsar a los infieles de la tierras conquistadas antaño.
La Orden de Calatrava es una orden militar y religiosa que se originó en el Reino de Castilla en el siglo XII, más concretamente en el año 1158 y se convirtió en la primera orden hispánica, que rápidamente ganó poder y se dedicó a la defensa de la fe y el territorio en la Reconquista.
La orden combinaba la vida monástica cisterciense con la función militar, adoptando el nombre del lugar que defendían.
Precisamente, se atribuye la elaboración de este postre a los monjes del Campo de Calatrava, quienes, aprovechando todo lo aprovechable, lo preparaban para ocasiones especiales, siendo hoy una deliciosa representación de la cocina manchega.
Aún en época de carestía, sobre todo en zonas de la huerta, era muy fácil encontrar sus ingredientes: pan que se hacía en las casas, conventos y monasterios, y leche y huevos que proveían los animales domésticos que todo buen campesino y religioso, tenía a mano para cuidarse de no pasar hambre.
La verdad es que la receta es muy básica y permite utilizar pan o los restos de bizcochos, magdalenas, brioche y demás dulces que tengas por casa después de estos días de fiesta y que estén camino de ponerse duros. Puedes incluso mezclar varios tipos de dulces, como he hecho yo, y el postre queda igualmente rico.
Pan de Calatrava
Los ingredientes que vamos a necesitar son:
Tiempo: 20 minutos + horneado Técnica: cocer y hornear al baño María Raciones: 12
- 350 gramos de magdalenas, bizcochos o bollos
- 700 mililitros de leche
- 175 gramos de azúcar
- Caramelo líquido
- 1 rama de canela
- 6 huevos
- 50 mililitros de ron
- Corteza de limón
- 75 gramos de pasas
- 25 gramos de nueces pecanas
Elaboración:
- En un cazo, ponemos la leche, la rama de canela y la corteza de limón a calentar, a fuego medio.
- Cuando rompa a hervir, retiramos el cazo del fuego y dejamos que se temple.
- Encendemos el horno a 180º
- Mientras tanto, abrimos los huevos en un bol amplio. Añadimos el azúcar mezclamos estos dos ingredientes (solo removiendo, no batiendo)
- Añadimos el licor.
- Incorporamos la leche templada y colada al bol de los huevos removiendo para que el huevo no se cuaje.
- Agregamos también los dulces troceados y mezclamos.
- También añadimos las pasas y volvemos a mezclar.
- Elegimos un recipiente que pueda ir al horno y cubrimos el fondo y un poco las paredes con caramelo líquido.
- Adornamos el fondo con las nueces pecanas y vamos incorporando poco a poco la mezcla de dulce y huevos encima.
- Cubrimos con papel de aluminio bien ajustado.
- Preparamos un recipiente más grande con dos dedos de agua para cocinar al baño María.
- Ponemos el molde de la masa dentro del recipiente más grande y los llevamos al horno durante 40-45 minutos.
- Sacamos y comprobamos con un palito si está bien cuajado (si el palo sale manchado todavía le falta un poco y lo devolvemos al horno 5 minutos más)
- Lo dejamos templa 1 hora a temperatura ambiente y lo llevamos al frigorífico hasta el día siguiente sin desmoldar.
- Pasamos la punta de un cuchillo por las paredes del molde y desmoldamos con cuidado para que no se caiga el caramelo.
- Servimos frío, acompañado de nata y decorado con caramelo líquido.




















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