Ensalada de fresas y brotes
La fresa silvestre es originaria de la zona de los Alpes y fue descubierta por los romanos, quienes la consideraban un alimento privilegiado. Se dice que en la época de la Roma Antigua, la fresa estaba ligada a las festividades de Adonis, ya que la leyenda señala que el origen de esta fruta se da a la muerte de Adonis, cuando Venus llora lágrimas que al tocar el suelo se convierten en fresas.
Aunque comenzó a cultivarse en Francia hacia el siglo XV, fue durante la colonización de América cuando se descubrieron nuevas especies, como la Fragaria chilonensis en Chile. Esta variedad, cruzada con la especie europea Fragaria vesca, dio origen a la fresa moderna Fragaria x ananassa más grande, más sabrosa y mucho más resistente al transporte y que fue introducida en Europa a finales del siglo XVIII.
Sin embargo, según la botánica, lo que la mayoría de nosotros considera una fruta por su sabor dulce, su textura jugosa y su atractivo color rojo, en realidad no lo es (desde un punto de vista científico). Lo que comemos como “fresa” no es un fruto verdadero, sino un engrosamiento del receptáculo floral, es decir, una parte del tallo modificada que se ha vuelto carnosa y jugosa para proteger los verdaderos frutos que son esas pequeñas “pepitas” que se ven en la superficie de la fresa, y que a menudo pasamos por alto, son los auténticos frutos: se llaman aquenios, y cada uno de ellos contiene una semilla. Una sola fresa puede tener entre 150 y 200 de estas diminutas estructuras.
Existen cientos de estudios que relacionan el consumo de algunos alimentos con un índice más bajo de sufrir ciertas enfermedades. En concreto, los investigadores de la Universidad Edith Cowan señalaron que consumir un total aproximado de 500 miligramos de flavonoides al día es una buena práctica que deberíamos incluir en nuestra rutina alimentaria.
Los flavonoides son poderosos antioxidantes, con características antiinflamatorias que asisten al sistema inmunológico e, históricamente se han utilizado en la medicina tradicional china para controlar ciertas patologías.
Son muchos los alimentos, que varían en su concentración y tipo dentro de la gran familia de flavonoides como los flavonoles, flavanoles (con «a»), flavanonas, flavonas y antocianidinas, entre otros.
Brócoli, coles de Bruselas, puerros y cebollas. Estos son algunos de los alimentos del grupo de flavonoles. Se les adjudican propiedades antihistamínicas, antiinflamatorias y antioxidantes.
Manzanas, uvas, cacao, té verde. Forman parte de los que contienen flavanoles y están asociados con mejorar la salud cardiovascular y neurológica. Estos compuestos también están presentes en el vino tinto.
Naranjas y otros cítricos. Pertenecen a las frutas ricas en flavanonas, relacionadas a la salud cardiovascular, el relajamiento y la actividad antioxidante y antiinflamatoria.
Apio, perejil y otras hierbas y chiles. Son buenas fuentes de flavonas, conocidas por sus propiedades antioxidantes y por retrasar el metabolismo de fármacos.
Arándanos, ciruelas, uvas rojas y moradas y vino tinto. Están cargados de antocianidinas que se asocian con buena salud cardíaca y efectos que ayudan a controlar la obesidad y la diabetes.
La fresa, siendo que no es una fruta al uso, debemos valorarla como un auténtico regalo de la naturaleza ya que posee gran cantidad de estos compuestos químicos beneficiosos. Comer fresas puede ser una excelente manera de incorporar nutrientes beneficiosos a tu dieta, especialmente si buscas mejorar tu salud inmunológica, cardiovascular y digestiva.
Te dejo un artículo muy interesante de la BBC que amplía la información Por qué todas las fresas que comemos se originaron en Chile
Ensalada de fresas y brotes
Los ingredientes que vamos a necesitar son:
- 50 mililitros de aceite de oliva virgen extra
- 25 mililitros de vinagre balsámico de Módena
- 1 cucharada colmada de miel
- Sal
- Pimienta negra de molinillo
- 100 gramos de brotes de diferentes lechugas
- 50 gramos de una mezcla de rúcula y canónigos
- 250 gramos de fresas sin hojas
- 50 gramos de arándanos secos
- 50 gramos de nueces peladas
- 100 gramos de queso Feta
Elaboración:
- En una ensaladera amplia ponemos los brotes, la rúcula y los canónigos y los mezclamos.
- Incorporamos las fresas lavadas, secadas y cortadas en rodajas finas.
- Añadimos los arándanos, las nueces troceadas y la mitad del queso desmenuzado.
- En un tarro hacemos una vinagreta con 50 mililitros de aceite de oliva, 25 mililitros de vinagre de Módena, 1 cucharada bien llena de miel y sal y pimienta recién molida al gusto. Agitamos muy bien hasta que todos los ingredientes estén mezclados.
- Rociamos con la vinagreta y desmenuzamos sobre el plato el resto del queso al momento de comer.











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