Carpaccio de piña
Se dice que las polillas simbolizan la transformación y la resistencia, buscando la luz en la oscuridad, así como la búsqueda de la verdad o de la sabiduría interior. Culturalmente, también pueden ser vistas como mensajeras espirituales, conectando con almas o antepasados, y en algunas tradiciones se les atribuye la llegada de buena suerte o dinero.
A mí no me hace gracia ver polillas. Al contrarío de lo que transmite la sabiduría popular, siempre he pensado que, cuando una entraba en la casa traía una mala noticia. Quizás alguna coincidencia del pasado me ha llevado a deshacerme de ellas de una forma o de otra nada más echarles un ojo.
Ayer por la mañana había una en la cortina, la atonté con un meneo y la eché a la calle por la ventana. Ufff!!! Lo conseguí!!! Todo sigue bien!!!
Por la noche, ya era tarde, terminando unas cosas en el ordenador y de repente, alrededor de la bombilla, dentro de la lámpara, un nuevo visitante, ¿que pasa aquí?…
Yo me altero y ella no; no puedo apresarla. Entre las sombras la he perdido de vista y, muy lista ella, ha colocado sus patitas en el borde superior del teclado, mirando hacia arriba, mirando hacia mi…. ¡Me está mirando!… ¿Qué quieres? ¿Vas a decirme algo? ¿Algo importante? ¡Vete ya de aquí! Eres muy bonita pero no me gustas. Eres muy pequeña pero me asustas cual demonio… ¡Lárgate yaaaa!
Hoy es un día triste. Hoy se ha ido mi «otra» abuela. ¡Ya lo sabía yo!. ¡Maldita polilla!
Hoy se ha dormido mi tía favorita. La que siempre ha estado ahí con sus matracas, con sus chistes, con sus reniegos y sus jotas, siempre atenta a echar una mano procurando hacerte pasar un buen rato, con sus manías y devaneos y tan clara como un libro abierto. «Genio y figura».
Yo sé que nos quería, nos llamaba «corazoneeeees» con un gritito ascendente y mantenido para sentirlo mejor y, me consta que ella también sabía que el sentimiento era mutuo y cuantioso.
La noticia me ha pillado preparando este postre y he decidido ponerle unas flores que, justamente, me regalaron ayer para celebrar la vida.
Quizá no querías asustarme, quizá solo querías despedirte y decirme adiós…¡que tonta fui! ¡me lo perdí!. Solo quiero que sepas que siempre te llevaré en mi corazón.
Carpaccio de piña
Los ingredientes que vamos a necesitar son:
- 1 piña madura
- 20 gramos de mantequilla
- 5 o 6 cucharadas de azúcar
- Helado de vainilla con nueces pecanas
- Opción: flores comestibles
Elaboración:
- Pelamos la piña y la cortamos en rodajas muy finas.
- Ponemos a calentar una sartén o una sartén-grill.
- Troceamos la mantequilla y la repartimos por la sartén para que se derrita.
- Ponemos el azúcar en un plato y rebozamos las rodajas de piña.
- Las ponemos a cocinar sobre la mantequilla derretida, un par de minutos de cada lado a fuego medio. Las vamos colocando en una fuente de servir.
- Cuando hayamos pasado toda la piña por la sartén, seguimos cocinando el azúcar con la mantequilla hasta que vaya espesando.
- Antes de que esté muy espeso, añadimos entre 50 y 100 mililitros de agua con mucho cuidado y seguimos removiendo.
- Servimos acompañado de helado, decorado con las flores y rociamos un poco de caramelo por la piña y el helado.












¡Gracias por llegar hasta aquí!
Si te gustó este post, por favor, compártelo.
Si lo compartes ayudarás a que el blog crezca y llegue a más amigos y así podré seguir añadiendo recetas.
También puedes suscribirte de forma gratuita al final de la página y te llegará un correo cada mes con las nuevas publicaciones.
Soy una «cocinilla»
Gracias por tu apoyo. Nos vemos en el próximo post.
