Berenjenas rellenas
La berenjena no se estilaba en mi casa.
Lo mismo que los apellidos que provienen de oficios, así funcionan los apodos en mi pueblo. José «el carpintero», José Mari «el herrero», Benjamín «el taxista» o Eusebio «el hortelano». Este último era, como la mayoría, un agricultor, pero se especializó en cultivar el «plantero» para suministrarlo a sus colegas. Con muchos meses de antelación en algunas ocasiones, sembraba semillas de distintas variedades de plantas y las cuidaba hasta que crecían a la altura precisa, en el momento preciso, para trasplantarlas en los huertos particulares. Él tenía buena mano y conseguía ofrecer un buen surtido de especies.
Sin embargo, no recuerdo ver cultivar y mucho menos comer, esos frutos morados tan llamativos para mí cuando los ví por primera vez. Yo ya estaba estudiando en la capital, y me llamaba la atención en el mercado, sin embargo, nunca la había cocinado.
Por fin, un día me decidí. La receta parecía fácil y mezclaba una suerte de verduras con carne, pintaba bastante bien, así que me lancé. Unas cuantas he tenido que probar y «tunear» hasta encontrar la definitiva, la que es mi favorita y tengo que decir que ha merecido la pena.
La costumbre que descubrí hace unas décadas, la de rellenar berenjenas, resulta que procede de Oriente Medio, de Persia. No solo rellenaban las berenjenas sino también alcachofas, hojas de parra o col.
Tan arraigada está que en Turquía suelen utilizar dos nombres para las verduras rellenas: dolmas, si son frutos que se vacían para usarlos como contenedor, y sarmas para los rellenos envueltos en hojas.
El Imperio Otomano propagó por el Mediterráneo, Europa y Asia central el uso de rellenar verduras; con o sin carne, pero siempre con arroz. Estas recetas llegaron también a España, aunque en algunas ocasiones, el arroz se perdió en favor de la miga de pan o el pan rallado. Los colonizadores españoles llevaron a América los rellenos y trajeron de allí verduras que resultaban excelentes contenedores: pimientos, calabacines, calabazas y patatas.
«Aunque rellenar parezca hoy un uso sofisticado, se cree que cañas, cortezas vegetales y hojas -las de plátano se usan aún en América central, África y el Pacífico- pudieron ser los primeros recipientes de cocina que usó el ser humano, y habrían permitido guisar o cocer alimentos sobre el fuego antes de la invención de la alfarería. En el sudeste asiático se utilizan tallos gruesos de bambú para este fin, que se rellenan con arroz, pescado, carne u otras proteínas, agua y condimentos, se sellan y se exponen al fuego».
¡Que alegría me ha dado siempre encontrar tesoros como este!
De las primeras veces que comíamos eran estas, berenjenas rellenas
Berenjenas rellenas
Los ingredientes que vamos a necesitar son:
- 2 berenjenas (500 gramos cada una) para 4 personas
- 400 gramos de carne picada (yo pongo 200 de cerdo y 200 de ternera)
- 100 gramos de tomate frito
- 200 gramos de cebolla
- 100 gramos de pimiento verde
- 100 gramos de pimiento rojo
- 50 gramos de queso rallado y un poco más para gratinar
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra en polvo
- 30 gramos de pan rallado
- 100 mililitros de vino blanco
- Perejil seco
- 1 ajo
Elaboración:
- Encendemos el horno a 180º.
- Lavamos la berenjenas y las cortamos a lo largo en dos mitades.
- Las colocamos en una bandeja de horno sobre papel de hornear con la piel hacia abajo.
- Les hacemos cortes en diagonal en la pulpa con la punta de un cuchillo sin llegar a romper la piel.
- Añadimos un poco de aceite sobre la superficie y también un poco de sal en cada una.
- Las horneamos 30 minutos.
- Mientras tanto, pelamos y picamos la cebolla, cortamos los pimientos en daditos y pelamos y prensamos el ajo.
- En una sartén amplia, ponemos 3 cucharadas de aceite, la cebolla y los pimientos y un poco de sal y cocinamos tapado a fuego medio unos 15 minutos.
- Cuando las verduras estén blanditas, incorporamos el ajo y mezclamos.
- A continuación agregamos la carne picada, sal, pimienta negra en polvo y 1 cucharada de perejil seco. Mezclamos y seguimos cocinando hasta que la carne se torne rosada.
- Sacamos las berenjenas del horno y con mucho cuidado extraemos la pulpa que estará blandita ayudándonos de una cuchara, y la picamos fino.
- Incorporamos la pulpa a la sartén y mezclamos.
- Agregamos el tomate frito y el vino y subimos el fuego para que se evapore el alcohol.
- Pasados un par de minutos, añadimos el pan rallado y 50 gramos de queso rallado. Este es el momento de rectificar la sal y la pimienta, si hiciera falta, y mezclamos bien.
- Rellenamos las berenjenas con la mezcla y rallamos queso por encima.
- Las llevamos al horno unos 10 minutos a 180º para que se templen y 5 minutos más a máxima potencia y con función gratinado.




























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